← Todos los artículos

Adicción a los videojuegos: por qué quitar la consola empeora las cosas

El error más común de los padres es empezar por el último paso. Quitar la consola, cortar el wifi, llevarse el ordenador. Y luego extrañarse de que todo vaya peor: gritos, mentiras, partidas a escondidas en el móvil de madrugada.

La razón es que las personas no cambian de golpe. Pasan por etapas, y las herramientas de una etapa no sirven en otra.

Si ahora mismo estás en peligro — piensas en quitarte la vida, te duele el pecho, el corazón va a mil, te cuesta respirar — llama al 112 (España y Europa) o al 911 (México, EE. UU. y gran parte de Latinoamérica). En España también existe la línea 024 de atención a la conducta suicida.

Llamar no es ninguna vergüenza. Para eso están.

Las cinco etapas

Precontemplación. No ve el problema o no piensa cambiar. Cerca de la mitad niegan que exista.

Contemplación. Reconoce el problema y le da vueltas.

Preparación. Ha decidido y se prepara.

Acción. Cambia la conducta.

Mantenimiento. Sostiene el cambio. Y hay una sexta que todos olvidan: la recaída.

Por qué importa: dar herramientas de la etapa de acción a alguien que está en precontemplación produce una guerra, no un cambio. La consola confiscada es una herramienta de acción.

Y al revés: castigarse por «llevar seis meses pensándolo sin hacer nada» es leer mal el mapa. La contemplación no es pereza, es una etapa obligatoria.

Dónde está la línea

La afición la eliges tú. La adicción elige por ti. Revisión honesta: planeas parar y no puedes; sin jugar estás irritable o vacío; mientes sobre las horas; dejaste cosas que te gustaban; el sueño, los estudios o el trabajo se resienten y no te frena; se va en el juego dinero que necesitas.

Un punto no significa nada. Varios, y durante meses, ya es una conversación.

Qué está dando el juego

Los juegos actuales están hechos para retener: recompensas diarias, rachas, cajas, clasificaciones, un equipo que te espera. La vida normal no compite con ese ritmo de recompensa.

Pero mira debajo de la conducta, hacia la necesidad. Todos necesitamos pertenencia, seguridad, reconocimiento, afecto. Esas necesidades son legítimas. Lo que falla es el método para cubrirlas. En el juego eres competente, tu equipo te necesita y tu progreso se ve. Quita el juego y las necesidades siguen ahí, sin nada que las cubra.

Por eso confiscar fracasa. Lo que funciona es darle a la necesidad otra salida.

Si te pasa a ti

Empieza con una semana de observación. Apunta las horas y también tu estado antes de empezar. ¿Aburrimiento? ¿Ansiedad? ¿Después de una discusión? Al cabo de una semana no tendrás «juego demasiado», tendrás un patrón concreto.

Luego pon obstáculos: desinstalar del móvil, cerrar sesión, quitar la tarjeta guardada, sacar la consola del dormitorio. Cada paso extra entre el impulso y el arranque es un segundo ganado para pensar.

Y decide qué llena el hueco. Si quitas el juego y no pones nada, queda tiempo vacío, y el tiempo vacío es combustible del deseo. Coge un objetivo pequeño y termínalo: una cosa pequeña cumplida recupera la confianza en uno mismo mucho mejor que «cambiar toda mi vida el lunes».

Si es tu hijo

Primero identifica la etapa. Si no considera que haya problema, exigirle un plan no lleva a nada. Ahí solo funciona hablar sin presión: qué te da el juego, qué tiene de bueno. Escuchar sin poner los ojos en blanco.

Cuando aparece un «puede que se me vayan las noches», eso ya es contemplación, y entonces sí se puede hablar de lo que él quiere.

Las normas, pactadas. Una norma impuesta desde arriba se vive como territorio ocupado, y la respuesta es la guerrilla.

Y mira el resto de su vida: acoso, soledad, presión, qué está pasando en casa. El juego suele ser refugio, no causa.

Apoyo

ITAA, adictos a internet y a la tecnología, organiza reuniones de doce pasos gratuitas y en línea. Si el juego tapa ansiedad o depresión, suma un psicólogo que entienda de adicciones.

Para contar días sin jugar, anotar qué pasa antes del deseo y hablarlo, está Only Today Sober. Gratis y anónima.

Only Today Sober

Contador de sobriedad, diarios de deseos y emociones, 15 lecciones y un mentor con IA. Gratis, sin registro.

Descargar en Google Play

App Store — muy pronto

Déjanos tu email y te avisamos el día que salga para iPhone. Nada más.